Isleteros/as


José Franchy y Roca. Isletero por méritos propios.

José Franchy y Roca nació en Las Palmas de GC el  24 de abril de 1871. Ejerció como abogado y periodista y en su faceta política creó la Federación Obrera Canaria y la rama del Partido Republicano Federal en las islas. Fue también fundador de dos periódicos: Efemérides (1899) y El Tribuno (1903).

Desde muy temprano se erigió como defensor de los derechos de los obreros del puerto, habiendo participado en el año 1910 en  la primera huelga organizada en el Puerto de la Luz.
Para favorecer el movimiento obrero en La Isleta, en el año 1913, compró  en nombre de la Sociedad de Obreros del Carbón, el solar que albergaría la Casa del Pueblo, lugar de reunión colectiva que fue volado por los fascistas en 1936.

En 1915 se traslada a España ante la difícil situación económica que vivía en Gran Canaria. Allí obtuvo la plaza de Secretario de Gobierno de la Audiencia Territorial de Sevilla. Durante la República ejerció como Diputado por Las Palmas y  como Fiscal General del Estado. Durante toda su vida política fue un gran defensor de un estado español federal no centralista.

Su último cargo público fue como Ministro de Industria y Comercio en el año 1993, cargo que ocupó muy poco tiempo ya que decidió regresar a Gran Canaria. Tras el inicio de la Guerra Civil, consciente del odio que despertaba en el ejército fascista por su pasado político y social, se exilió en México. Lugar donde fallecería el  7 de noviembre de 1944.

Como reconocimiento a su labor como defensor de la clase obrera de la isla, sus restos mortales fueron trasladados desde México a Gran Canaria y hoy descansan en el Cementerio de Vegueta.


Manolo García Sánchez (1934-2009)

Manolo García Sánchez, nace en La Isleta en 1934. Fue el que recuperó los carnavales tras la dictadura franquista, Hijo Predilecto de Las Palmas, Alcaide perpetuo del Castillo de La Luz y defensor a ultranza de la identidad del barrio de La Isleta.

Ostentó durante su vida el título de Presidente de Honor del Carnaval de la ciudad, título rumboso que, sin embargo, no le otorgaba ningún poder en las fiestas, pero que provocó muchísimos desencuentros con las autoridades municipales por salvaguardar una fiesta que nació de su empeño, creció entre sus manos y maduró vigilada por él.

La plaza situada en la trasera del Mercado municipal del Puerto lleva su nombre: Alcaide Manolo García.


Doña Rojita

Doña Dolores Rojas Reyes, más conocida como Doña Rojita, nació un 19 de septiembre de 1936 en La Isleta, en la calle Princesa Guayarmina, donde creció. Estudió en el colegio de Las Salesianas de Tomás Morales y de mayor, ha ido completando su formación en la Universidad Popular a la vez que ha ejercido el voluntariado. Trabajó durante 18 años en el antiguo Cine Victoria, a la vez que ha prestado sus servicios como ayudante doméstica y cuidando enfermos en centros sanitarios.

La sencillez y la acogida con la que recibe a todos los que la necesitan son algunas de la cualidades más destacadas por sus vecinos. Es una mujer apreciada y querida en su barrio. Siempre ha estado dispuesta a escuchar y a prestar apoyo al que lo ha necesitado. Ha ayudado a criar a los hijos de vecinas con situaciones económicas o familiares difíciles. Ha estado vinculada a las Parroquias del barrio y participa de una manera constante en la acción social, aportando su trabajo como voluntaria en San Pío X, en el Taller de Mujeres de Taifa y en la ONG Villateresita. Colabora con Cáritas y la ONG Las Palmas Acoge, a la vez que mantiene su apoyo al proyecto San Pedro en el que presta su ayuda en el comedor o en la selección de ropa para los inmigrantes y personas sin techo.

Ha ejercido, de una manera presente y activa, su derecho ciudadano en reivindicaciones para mejoras de su barrio. Ha defendido que la Plaza del Pueblo recuperara su original denominación, que la antigua Asociación de Cabezas de Familia pasara a ser de los vecinos, que la Guardería La Carrucha se hiciera una realidad y prestara sus servicios a las madres trabajadoras del barrio, que las obras del Instituto se finalizaran para los estudiantes de la zona o que los trabajadores de Abengoa, encerrados en San Pío X por la defensa de sus puestos de trabajo, tuvieran apoyo y comida.

Rojita, fue galardonada en las fiestas fundacionales de 2006 en la ceremonia de Entrega de Honores y Distinciones.


Miguelito el practicante

Miguel Arencibia, más conocido como Miguelito el practicante, ejerció su profesión durante muchos años en La Isleta, donde tuvo un despacho en la calle de La Naval y más tarde en la calle Guayadeque, frente al campo de futbol de la piscina.

Todos los que tuvieron relación con él lo recuerdan como una persona amable, cariñosa y de gran corazón. Dedicado a su profesión y a ayudar a quien lo necesitara, se desplazaba de día o de noche a donde hiciera falta.


Pepe «el limpiabotas»

José Rodríguez Bernal, popularmente conocido por Pepe “el Limpiabotas” fue un vecino de La Isleta que residía en las Casas de Nuestra Señora del Carmen y murió en 2001.

Su trabajo lo ejercía en el entorno del parque de Santa Catalina, por lo que vivió de primera mano una de las etapas más importantes de la historia reciente del turismo en Canarias.

Allí pudo conocer la historia, la vida y los incontables personajes que convivieron durante el siglo XX en el Parque. Observaba, escuchaba y trabajaba, para luego anotar en papeles y notas las incontables historias y anécdotas del Parque Santa Catalina. Quienes le conocieron destacan que era un gran conversador y contador de historias.
Pero, además, Pepe fue el diseñador del parque que lleva su nombre y que se encuentra a la entrada del Confital, ya que sirvió de guía al arquitecto Javier Mena cuando se estaba construyendo el nuevo tramo de la avenida y con el que comentó las diferentes problemáticas que él veía. Pepe, tenía bocetos sobre cómo podría quedar ese parque y los compartió con el arquitecto, quien mantuvo casi íntegramente el diseño original, mejoraron todo aquello que se encontraba muy deteriorado y sumaron rampas, para que las personas con dificultades de movilidad pudieran acceder al espacio. De ahí que a esa plaza se le diera su nombre.

Entrevista realizada por la Provincia en 1967. Artículo de Ángel Tristán Pimienta y publicado por www.miplayadelascanteras.com

Pepe el limpiabotas:

Cuando José Rodríguez Bernal trabajaba se quitaba la pierna ortopédica, que al principio fue de palo y más tarde articulada. «De rodillas es imposible llevarla». Y el trabajo era lo primero. Era un limpiabotas, o betunero, singular. La invalidez, decía, no era una enfermedad que le incapacitara «como persona humana». La vencía todos los días, con largas caminatas, o nadando: le gustaba batir sus propios récords. De la orilla a la barra, la playa de lado a lado, o una travesía a mar abierto desde la matazón, por la desembocadura del Guiniguada, al muelle Santa Catalina, siete kilómetros agotadores con una sola pierna.

Disfrutaba tertuliando en la terraza del Guanche o de La Peña, contando sus hazañas a comerciantes, rentistas o empleados de banca. Pocos habían tenido la oportunidad de recorrer mundo. Y él, que perdió la pierna «fue mala pata», sonreía, cuando tenía ocho años, en un accidente del tranvía, había estado en Roma en 1963 para ver al Papa. No pudo hablar con él, pero a través del embajador en el vaticano el entregó dos retratos que habían hecho Eduardo Millares Sall (Cho Juáa) y Martín Madera. «Claro, Pablo VI se encontraba descansando en Castelgandolfo».

No pudo esperar a la vuelta del Pontífice «porque me quedaban cien pesetas escasas». E incluso en aquellos tiempos, era una cantidad menos que minúscula para encontrarse en Roma. «Me impresionó mucho Londres, en 1964, cuando fui a depositar una corona a la tumba del doctor Flemming, el descubridor de la penicilina. Salvó la vida a mi hijo cuando éste temía cinco años». Arrastrando la prótesis en 1964 cruza el charco y realiza el periplo americano: Santos, Montevideo, Buenos Aires, Rio de Janeiro.

Los clientes y los compañeros de tertulia le escuchaban embobados, y un punto envidiosos. Agachado a sus pies, dándole brillo a los zapatos con el cepillo y el trapo, brillante de millones de restriegos, Pepe contaba todo aquello como lo más natural del mundo, amablemente, sazonando su experiencia con datos sacados de las guías turísticas. Insistía mucho en que el pasaje era producto sólo de su trabajo. Y de nada más. «La gente sabe que trabajo día y noche, y con este sacrificio logró reunir las perrillas para el viaje? El viajar da cultura, y a lo mejor el día menos pensado esto me sirve para algo».

¿Y no has tenido miedo..?, le preguntaban sus amigos. No, no, negaba con un gesto de su mano apoyando las palabras. Nadie lo dudó. Poco antes había volado en una avioneta con un piloto que hacía su primer vuelo en solitario. «Añurgado sí que iba; fueron dos horas, y casi nos caemos al agua».
A los once años se fabricó la primera caja con unas maderas cogidas en los muelles. Al limpiar el primer botín, cuando el cliente puso un pie en ella, «se descuajaringó». Gracias a unos conocidos, el delegado de Shell le regaló una nueva. Desde ese día Pepe colocó con Imedio un cartelito de la petrolera. Fue, quizás, el primer limpiabotas esponsorizado de España.


Manolo Vieira

Manolo Vieira Montesdeoca nació en La Isleta el 19 de mayo de 1949 . Empezó su vida laboral en el mundo de la hostelería como camarero, aunque no sería hasta el año 1981 cuando descubriría su verdadera vocación: hacer reír a la gente.

Desde ese momento no ha dejado de recorrer todas las islas participando en espectáculos en los que reivindica el habla y la idiosincrasia canaria e isletera.
Con sus monólogos humorísticos en primera persona dio el salto del escenario a los platós televisivos donde protagonizó varios programas de gran audiencia, como «Una hora menos», «Esta noche pago yo» o “No te rías que es peor»

Su recorrido artístico mereció que se le concediera en el año 2002 la Medalla de Oro de Canarias y el Can de Plata en Artes del Cabildo de Gran Canaria en el año 2010.

Desde el año 2003 viene participando, con gran seguimiento del público, en las galas de fin de año de la Televisión Canaria.


Pepe Dámaso, isletero de adopción

Pepe Dámaso nació en Agaete en el año 1993. Su faceta artística se ha manifestado en diversas disciplinas, entre las que destacan la pintura, la escultura, los murales y los grabados.  Aunque en sus inicios su formación fue autodidacta, con el tiempo se formó académicamente en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Madrid y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.

Sus obras se han expuesto en Nueva York, París, Oporto, Copenhague, Cuba y Belgrado. En sus trabajos ha recogido tanto nuestro pasado indígena como las bellezas naturales de las islas. Los mismos, además, se encuentran inspirados en la obra de César Manrique, con el que le unía una gran amistad.
Ostenta el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación y, como muestra de su generosidad, ha donado la gran mayoría de sus obras al Gobierno de Canarias, con la intención de que las mismas pasen a ser patrimonio de todos los isleños.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha dado su nombre al Centro Cultural situado en la Isleta.
En la actualidad reside en su casa-taller de la Calle Tauro.


Carmen Ramírez Ruano

 

 

 

 

 

 

 

 

La obra pictórica de Carmen Ramírez  que ha llegado a nuestros días es fiel testigo de su gran calidad artística. Perteneciente a la familia encargada de la gestión de las Salinas del Confital su recuerdo, junto a sus cuadros, aún perdura en La Isleta.

Su figura humana y artística ha sido rescatada gracias al trabajo realizado por Paco Villanueva. Como muestra de la alta estima que se le tiene en el barrio, fue homenajeada durante la celebración del día de La Isleta del año 2019.

A pesar de su formación autodidacta, iniciada con el uso de carboncillos, fue evolucionando hacia técnicas más elaboradas, como el óleo sobre lienzo. Recibió apoyo del maestro Manolo Ramos, el cual la ayudó a definir su estilo.

En su obra podemos encontrar una gran variedad de motivos; desde retratos y paisajes, pasando por bodegones o animales.

Destacan sus cuadros sobre el Castillo de la Luz, en los que reflejó el estado de la edificación como ella lo vio, rodeado de agua.

Esperamos que poco a poco se vaya conociendo más aspectos de la vida de esta vecina de la Isleta ya fallecida.


Ernesto Aparicio Betancor (1936-2019)

Ernesto Aparicio Betancor, nació en La isleta el 6 de  abril de 1936, siendo hijo de Pedro Aparicio Bonilla y Francisca Betancor Martel. Fue bautizado pocos días después, en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y estudió en el CEIP Las Canteras, denominado en aquella época Grupo Escolar Generalísimo Franco. Al igual que otras  muchas personas del barrio en esos años, abandonó los estudios muy prematuramente para comenzar a trabajar, en este caso como repartidor de pan.

Perteneció a la generación que estrenó “La Piscina”, siendo su primer equipo el infantil del Unión Carmen para posteriormente jugar en el Jardín de Infancia. Con 18 años fue fichado por Jorge Pulido, presidente del Isleta, para jugar en 2ª Regional. En la siguiente temporada es fichado por la Unión Deportiva para incorporarse al Unión Atlético, denominación de aquella época de su filial. Por fin el 15 de julio de 1958 firma su primer contrato con la U.D. Las Palmas para debutar en el primer equipo.

El 29 de mayo de 1968 recibió el homenaje de su club y de su afición en el Estadio Insular durante un encuentro entre la U.D. Las Palmas y el Liverpool F.C. Ese día le fue impuesta la Medalla al Mérito Deportivo. El final de su vida deportiva como futbolista la realizó en Sudáfrica, jugando durante una temporada en el  Highland Park.

En la temporada 1970/1971 se proclama campeón de liga, como entrenador del juvenil A de la U.D. Las Palmas.

En el año 1972 se volvió a vincular a su querida Unión Deportiva, pero esta vez como masajista del primer equipo. Ejerció como tal hasta su jubilación en el 2002.

Falleció el 4 de abril de 2019, manteniendo a lo largo de toda su vida un fuerte compromiso con La Isleta y con Canarias. Prueba de ello lo encontramos en la respuesta que dio cuando se le preguntó la razón de fichar por la U.D. Las Palmas en vez de aceptar la oferta recibida por parte del Celta de Vigo: » “PORQUE SOY CANARIO”.


Roberto Herrera

Roberto Herrera Reyes nace en La Isleta el 23 de febrero de 1970. Su primera oportunidad laboral la tiene en la radio, con el programa Viva el carnaval, de RTVE. También colabora en Onda Televisión Maspalomas, donde Adela Ramallo le da su primera oportunidad televisiva.

Roberto Herrera fue el primer presentador de la Gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria, un evento que se incluyó en el programa del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria en el año 1998. En total ha conducido la gala en 10 ocasiones (1998–2000; 2003; 2006; 2010; 2012–2013; 2017 y 2020) y ha presentado 13 veces la Gala Drag Queen de preselección.

Ha sido presentador de numerosos eventos. En 1999 se incorpora a Televisión Española en Canarias y desde 2001 hasta 2006 presenta el programa magacín Ven y quédate, que cosecha una alta audiencia y lo convierte en uno de los rostros más conocidos de las Islas.

A partir de 2006 pasa a formar parte de la redacción de Telecanarias, fue presentador en 2008 del programa de carnaval ¡Ay mi cabeza! de Televisión Canaria, en 2010 colaborador del magacín diario Canarias Mediodía, en 2012 se incorpora al equipo de La mañana de La 1 con Mariló Montero y a finales de ese año presenta el magacín de entretenimiento Cerca de ti.

En 2013 estrena el programa “Mamá quiero triunfar” en televisión Española en Canarias.

Además es el presentador habitual de las Campanadas de Fin de Año de TVE Canarias, desde 2001, presentando las campanadas hasta en 17 ocasiones.


Paco España (1951-2012)

Paco España (La Isleta, Las Palmas de Gran Canaria; 1951-23 de enero de 2012), nombre artístico de Francisco Morera García, fue un actor y transformista español; fue uno de los pioneros del transformismo a finales de la Dictadura y el transformista más conocido de la Transición.

Comenzó su carrera en Las Palmas, cantando en la radio, imitando a Joselito. Con 16 años se trasladó a Barcelona para tratar de triunfar en el espectáculo, pero inicialmente sin mucha suerte: lo rechazaban por feo, a pesar de no cantar mal. Viendo que los transformistas tenían éxito, compró algo de ropa femenina y se presentó vestido de mujer y consiguió 400 pesetas. Al día siguiente lo contrataron en el cabaret Barcelona de noche, que junto con El Molino era uno de los teatros más importantes de la época. En Barcelona se casó con Manuela y tuvo dos hijos, Ricardo y Angelines, de los que se ocupó durante toda su vida.

Poco después se trasladó a Madrid, al «Gay Club», donde realizó sus propios espectáculos. Sobre el escenario, Paco España aparecía con bata de cola, kimono o biquini, imitando a grandes artistas como Lola Flores, su gran ídolo, o Paloma San Basilio. A finales de los 70 llegaba a cobrar medio millón de pesetas por actuación.

También actuó en el teatro, con las obras “Pecado mortal” y “El triángulo de las tetudas”, en el Teatro Muñoz Seca, y “Pecar” en Madrid, en el teatro Alfil.

A finales de los 80 su estrella se fue apagando, según la sociedad iba liberalizándose y el transformismo perdía popularidad. Con 32 años volvió a Las Palmas con el amor de su vida, Federico, su administrador. La muerte de Federico fue un golpe del que no se recuperó emocionalmente, además de descubrir que no le quedaba dinero para la vejez. En sus últimos años, viviendo de una mísera pensión, tuvo problemas con el alcohol y las drogas. Falleció de cáncer a los 60 años.


Arturo Maccanti Rodrigues (1934-2014)

Arturo Maccanti nació en Las Palmas de Gran Canaria en el año 1934 y falleció en Tenerife en el año 2014. Era hijo de una familia compuesta por un padre italiano y una madre portuguesa que decidieron fijar su residencia en nuestra isla.

Estudió derecho en la Universidad de La Laguna, ciudad en la que se estableció tras terminar su etapa de estudiante y donde residiría hasta su muerte.

Obtuvo el premio Canarias de Literatura en el año 2003 y fue un miembro activo de la Academia Canaria de la Lengua.

Sus primeras publicaciones poéticas datan del año 1954, año en que renunció a la nacionalidad italiana para adquirir la española. Las realizó en diversas revistas literarias y no sería hasta el año 1967 cuando publicó su primer libro de poemas. A este le siguieron diferentes obras: «De una fiesta oscura» «Cantar en el ansia», «No es más que sombra», «Viajero insomne», «Óxidos», «El volcán y la isla», «El mar» y «Helor».

Su infancia la pasó en Las Canteras y en el barrio de La Isleta, vivencias que le marcarían profundamente en su vida futura y en su obra literaria.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria le ha rendido homenaje dedicando la Plaza de La Luz a su recuerdo.

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