Indígena

 


La Cueva de los Canarios

La Cueva de los Canarios se encuentra enclavada en la Montaña de las Coloradas.  Este yacimiento aparece descrito en la Memoria del Plan Nacional de 1944 de Excavaciones Arqueológicas en Gran Canaria,  elaborado  por Sebastián Jiménez Sánchez. Según los carteles informativos colocados en el Confital por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es «el más importante de la ciudad». A pesar de ello en la actualidad se encuentra totalmente abandonado y en un proceso continuo de deterioro.

Sebastián Jiménez Sánchez, en su calidad de Comisario General Provincial de Excavaciones, lo describe de la siguiente forma en el referido informe de 1944:

«En la Montaña de El Confital exploramos, a unos 50 metros de altura, un conjunto de varios interesantes grupos de cuevas excavadas en la toba volcánica, dando frente a la conocida Playa de Las Canteras y a la Bahía del Confital. Todos miran al poniente. Su acceso desde la propia Playa de El Confital es bastante difícil, no ya por lo escarpado y tajado de la montaña, sino muy especialmente por la descomposición de la toba volcánica. Esta Montaña de El Confital se halla situada sobre un terreno de estructura terciaria que forma precisamente la playa del mismo nombre, en el que se encuentra abundante material de concreciones calcáreas y numerosísimos fósiles marinos: algas calcáreas, patea, ciprea, conus, patella rodada, opérculus, serpula, púrpura viverratoides, pectúnculus, cardium, pectén, strombus, murex, venus, etc.»

«La cueva principal ofrece en la parte media de su boca 5’65 metros de ancho, 5 metros en la arcada superior y 3 ’95 metros en el dintel, por 6’40 metros de alto. Dentro de esta cueva se encontraron otras mucho más reducidas, algunas de ellas de 2′ 70 metros de alto y con puertas de 1′ 90 metros de ancho por 2’30 metros de alto. A la derecha del interior de dicha cueva había una pequeña cavidad de forma rectangular con hueco de puerta que media un metro de alto por 70 centímetros de ancho. Cavidad situada a ras del suelo y cerca de la entrada que fue considerada como una cuna. A la izquierda y hacia el fondo existía una pequeña alacena. La cueva presentaba en su piso hasta ocho hoyos y en las paredes múltiples agujeros para uso doméstico. Desde su pórtico se avista actualmente un panorama espléndido y sorprendente: Puerto de La Luz, caserío del Rincón, pago de Tafira, Monte Lentiscal y Cumbres, lo que prueba que tan holgada cueva fue utilizada por un destacado elemento social de la zona. Se le conoce como Cueva de los Canarios.»
Asimismo, próximos a ella se hallaron dos silos de regulares dimensiones y varias cuevas derrumbadas por la acción del tiempo, así como, colindando otras tres cuevas de dos pisos y una con una especie de dormitorio alto, ventanal casi cuadrado y un pequeño postigo que comunicaba con otra cueva inmediata y aquella a su vez con otra por un hueco de puerta.

En total se descubrieron en dicho lateral del poniente de La Isleta hasta veinte cavidades o cuevas de distintas dimensiones, de las cuales se considero fuesen silos perfectamente definidos y todo ello bajo un gran arco de toba volcánica color rojizo. Y aun se localizó en la parte más alta algún que otro grupo, con silos comunales.

En el interior de dichas oquedades trogloditas se recogieron viejos caparazones de mariscos y pequeños fragmentos cerámicos color ocre correspondientes sin duda a la cultura del conjunto. El piso de algunas de dichas cuevas presentaba los tradicionales hoyos característicos. También se puso al descubierto un extraño pozuelo cilíndrico de un metro de diámetro, labrado en la propia toba, el cual presentaba cuatro canalones de 55 centímetros de alto por 15 centímetros de ancho, con una profundidad de unos 80 centímetros. »


Cantera de Molinos de Montaña Colorada o Bermeja

 

 

 

 

 

 

 

El espacio protegido del Paisaje Natural de la Isleta, dentro de la Zona Militar,  alberga en su interior un valioso yacimiento arqueológico indígena destinado a la fabricación de molinos circulares de grano.

Se puede apreciar en las rocas situadas en lo alto de la montaña tanto los «negativos» de los molinos extraídos en su momento como los restos de aquellos que se fracturaron antes de su extracción.

Muy cerca del lugar se han encontrado numerosas herramientas líticas perfectamente talladas que muy posiblemente fueron usadas por las personas que se dedicaban a la fabricación de los molinos.

La precisión necesaria para la elaboración de las piedras circulares de molino, usando solo elementos líticos, requiere de una gran maestría que a buen seguro poseían los indígenas que trabajaban en el lugar hace miles de años.


 

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